LAS LIMITACIONES DE LA ORGANIZACIÓN CLANDESTINA (es/fr)

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PERSPECTIVAS ANÁRQUICAS
SOBRE LA CLANDESTINIDAD Y,
APENAS ROZANDO LA LUCHA ARMADA:
Hay un punto que nos interesa demasiado discutir y dar nuestra humilde opinión y es acerca del tema de la Clandestinidad y su lectura en el entorno anarquista; precisamente porque –al menos en México– poco se ha discutido sobre esto, y la perspectiva que percibimos de alguno
s compañeros y/o células de acción[1] respecto a la clandestinidad en la práctica u organización casi siempre rosa (o más que eso) a las guerrillas Marxistas-leninistas, o bien, a un rollo lucha armadista –culto a las armas–, cosa que al declararse anarquistas o libertarios suele ser muy
ambiguo.
¡Ha! pero claro, olvidamos que esta confusión parte también del hecho mayoría no les gusta posicionarse, que van como agua que lleva el rio, que nos les gusta discutir porque lo consideran muy aburrido o innecesario, o porque al pueblo que le importan nuestras discusiones; quizá porque es más cómodo andar como un camaleón camuflando su color depende donde se pise que posicionarse, porque quizás es más cómodo seguir lo dicho y lo escrito que tomar posición neta y tomarse el tiempo para analizar, discutir ycriticar; porque llegar a una inconclusión suele ser duro e “identitario” y siempre se prefiere evadir el debate y la crítica. ¿Será porque lo más cómodo y simplista siempre se compra y a oídos de la masa o de otros compañeros esto es mucho más aceptable y fácil de digerir?, si es así entonces terminamos por reproducir la imagen del actual sistema capitalista de vida: La inclusión, la tolerancia, el dialogo, la aceptación, y nuestra supuesta teoría revolucionaria se conv ierte en una mercancía más… etc. Pero, ¡La crítica siemprees necesaria! Algo que muchos aluden, gritan a los cuatro vientos, y lloriquean en las páginas webs de izquierda, ¡peroclaro! siempre y cuando sean ellos los criticadores porque cuando alguien les pone el dedo en el renglón terminan por llamarnos: ¡Sociólogos del anarquismo, psicoanalistas, pr
ovocadores! ¿Entonces todos los anarquistas que en la historia desarrollaron luchas y de los cuales aprendimos algo ya sea de sus libros, palabras o actos han, sido sociólogos, psicoanalistas o provocadores? ¿Psicoanalistas? Puede ser que a la vista de unos sí, pero a la vista de otros
solo son compañeros que han contribuido al análisis, a la cr ítica y al ataque contra las estructuras de dominio, y aun mas, contribuyen y contribuyeron precisamente a que una parte del anarquismo no se estancara y que tomara su propio camino y formara su propio carácter.
Bien, dando inicio a esta reflexión diríamos que muchas cosa s giran en torno a la cuestión de la clandestinidad. Por una parte podríamos afirmar que para lxs anarquistas a veces
es involuntaria porque es una consecuencia de la lucha que es propiciada por algunas condiciones que el enemigo ha llegado a imponer en determinado momento, por ejemplo del tipo represivo, o porque es una necesidad inevitable propiciada por también ciertas condiciones impuestas
por el Estado; pero también a veces es auto asumida como supuesta lucha “real” y es aquí donde se encuentra nuestra discrepancia. Aquí está el punto para discutir, cuando la clandestinidad voluntaria se termina por convertir en una práctica que peligrosamente se acerca ciertas ideas de poder y cuando por otro lado se llega a convertir un fetiche alimentando la moda juvenil que nos venden en el marketing de la política actual. ¡Qué hablen las capuchas!… ¿En vez de las ideas? Pensamos que una capucha termina por convertirse en algo abstracto e irreal cuando su único
impacto es la mediocridad del efecto visual; una idea bien posicionada tiene un impacto profundo y real porque llega–y ha llegado, hay miles de ejemplos, nosotros mismos somos un ejemplo– a incidir en los individuos y así mismo a trastocar la realidad inmediata. ¡Pero claro! Olvidamos
que las guerrillas Marxistas-leninistas utilizan este efecto visual como demostración de fuerza ante un enemigo de clase que dimensiona aún más su poder, y lo más fuerte e esque algunos grupos anarquistas suelen imitar este tipo deprácticas. Como anarquistas siempre –y cuando decimos
siempre invocamos también a nuestra historia– hemos sostenido que hay unas cosas que se debe de hacer a la luz del día y otras que no; unas cosas que son públicas y otras que simplemente necesitan el sigilo más extremo para poder hacerlas.
Entonces teniendo bien claras estas perspectivas vemos que el ataque (armado) no requiere auto-asumir la “clandestinidad” y toda su retórica –tanto operativa como ideológica– como forma de lucha. Porque nuestro cometidono es concluirnos en una organización y un acto que nos lleve así mismo al oscurantismo, a la especialización, al aislamiento y al alejamiento de las luchas y del campo de la lucha real que es nuestra vida cotidiana. Y que a su vez
reduzca nuestra individualidad tanto como nuestra creatividad a un ataque armado, unas siglas o un símbolo que invoque el culto a las armas. O bien que reduzca toda nuestra capacidad y potencialidad individual de incisión, ruptura y destrucción de lo existente a una identidad que comúnmente lleva un nombre y que al final su lucha termina por concluirse en acciones empleadas solo para defender el esta tus creado al su rededor, así como para perpetuarlo en el tiempo. Aquí comienza la mitificación, arma de los inteligentes progresistas al servicio del Estado/Capital para condenar al olvido y como que es algo que paso a la Historia a luchas y modos de intervención que bien enfocados y bajo perspectivas claras se pudo convertir en una amenaza real para el Estado; y con amenaza real no nos referimos a
un grupo de especialistas. Estos progresistas suelen hacer un libro y/o una película-documental para que después todos los consumidores lo miren como “algo” que paso y que nunca volverá a suceder, quedando aun más en el papel de espectadores. Pero para nuestra desgracia muchas veces somos los mismos compañeros quienes contribuimos a ello, a
crear de nuestras acciones y modelos organizativos un mito.
Auto-asumir una lógica clandestina como lo principal, además de alejarnos de la realidad y de la realidad de las luchas, también nos lleva a una posición de delegación y te rminamos por caer una vez más en una especie de division del trabajo revolucionari
o o bien en la especialización .. ¡Unos a levantar editoriales, casas ocupas y bibliotecas
anarquistas, y otros a atacar al Estado específicamente con fuego y explosivos!…
Porque unos tienen cierta capacidady cierta fuerza que otros no tienen! La vanguardia comienza!
… Y generalmente esto conlleva a que no sea el individuo quien tome decisiones primera persona, si no que es la ideología!… No es esta la idea de ruptura y destrucción que
proponemos.
Ahora bien, decíamos unas líneas antes, que cuando se tienen bien en claras estas dos situaciones, (que en la práctica es algo difícil de conjugar, más aun por el nivel de control que a adquirido el Estado gracias a la Tecnología… ¡claro esta!) entendemos que el uso de las armas, de cubrirse el rostro, el hacer uso algunas veces una manera de hacer las
cosas que se podría definir como táctica de Guerrilla, es un arma de dos filos. Un filo de esta navaja suiza está en lo que pueda ser benéfico y útil para atacar al enemigo; clar
o, si siempre tenemos presente que estos –las bombas, EL FUEGO, la armas, las capuchas, etc.– son solo unos instrume ntos que se utilizan para llevar a cabo la lucha, que son
instrumentos para el ataque, y que no vemos porque rendirles algún tipo de culto; porque también tenemos bien presente que el ataque no se realiza solo con las armas de fuego, EL FUEGO y explosivos sino también con las armas de la crítica, el análisis, las reflexiones y más aun con nuestra conflictividad individual, ruptura con la sociedad e intervención real. Porque la insurrección no se concluye en el hecho del ataque armado en sí mismo, es parte de, pero…, porque la insurrección de la que hablamos también está en nuestras vidas cotidianas, el auténtico campo de la guerra social, y solo concluirá hasta llegada la libertad. La insurrección es una lucha que se libra día a día y no solo cuando se sale por las noches a realizar una que otra acción; ni tampoco en la marcha del 2 de octubre o 1 de diciembre. No se puede estar sujeto a una especie de calendario revolucionario, ni tampoco se puede esperar a la siguiente sublevación para propiciar la insurrección generalizada. Entonces el segundo filo que unas líneas antes mencionábamos, corresponde a cuando no se sabe manejar bien estas situaciones (abierto-cerrado) esta arma se vuelca contra nosotros y terminamos por ser precisamente lo que el anarquismo rechaza, y corremos el peligro de caer en
posiciones de Vanguardia armada, Grupo único, militarización y especialización…. Y comienza el culto a las armas, a la capucha, a la superioridad de fuerza, comienza el “aisl
amiento estratégico”, los presos políticos; que en conjunto lleva a la práctica de métodos organizativos contrarios con el ideal anarquista y se termina por caer en una ambigüedad de la que luego cuesta trabajo salir.
Desgraciadamente una cosa nos lleva a la otra y en esta lógica clandestina o de lucha armada que algunos compañeros han venido desarrollando entra el culto a la carroña o a la personalidad. Ya en diversidad de ocasiones, e incluso desde las plataformas se ha dirigido esta crítica contra algunas prácticas de grupos que se reivindican informales. Esto es
reivindicar –precisamente reivindicar–acciones con nombres de compañeros que han muerto en combate, (esto en algún punto llegamos a entenderlo) y peor aún con nombres
de compañeros que ni han muerto, que están en situación de cárcel o en situación de fuga. Como recientemente vimos una célula de acción de FAI/informal fracción Australia
que lleva el nombre de la compañera Felicity Ryder.[2] Basándonos únicamente en las palabras públicas que leemos en los comunicados vemos claramente que existe una especi
e de nostalgia o añoranza, la cual algunos compañeros podrían justificar argumentando lazos de amistad o recuerdo de los nuestros. Y aquí nos preguntamos ¿Cuál es el punto? ¿Culto o solidaridad? ¿Exaltación de la personalidad o solidaridad? ¿Por qué unos son reivindicados como casos excepcionales y otros no?. Y es así como vemos una nueva holeada de grupos que reivindicándose anarquistas mantienen una lógica de organización más cercana a los grupos de guerrilla tradicionales; así es como vemos que hay comando con el nombre tal o frentes armados con el nombre cual. Una lógica y un lenguaje de lucha armada que es
más similar a las guerrillas urbanas latinoamericanas y europeas de los años 70’s, que aun modelo organizativo –siempre bajo la crítica y modificación, por eso informal– de los anarquistas, más aun, llamándonos individualistas o anti-organización.Hasta aquí entonces algunos puntos sobre este primer tema del cual podemos tener una base para reflexionar. Decimos que es el primero pensando en que con posterioridad desarrollaremos en un escrito en concreto o a lo largo de esta
publicación algunas perspectivas sobre la lucha armada desde el anarquismo, algo que, tratando el tema de la clandestinidad hemos rosado superficialmente, porque precisamente en este texto hablamos de la clandestinidad como vía de lucha”. También para contribuir estará la traducción del texto: sobre el anonimato y el ataque; que así mismo busca contribuir a todo lo que aquí intentamos definir.Antes que terminar nos gustaría decir que pese a la crítica no sentimos ningún desprecio para las acciones que realiza CCF/FAI o cualquier otro núcleo de acción del tipo, al contrario apreciamos todo, cualquier acción y gesto solidario porque para nosotros esto forma parte integral del proyecto de destrucción del Estado/Capital y como parte integra también del proyecto anarquista internacional. Lo que sí, es que hay muchas cosas aun por discutir y que a lo largo de este camino las vamos a ir tocando. También queremos aclarar que los nombres de los compas mencionados no tiene ninguna intención de ataque, solo lo tomamos para ejemplificar.

La redacción
Mayo 2014
Notas:
1 Queremos aclarar que lo que percibimos es lo que podemos leer en sus comunicados en la red, o en las entrevistas a algunos de ellos publicadas en el libro
Que se ilumine la noche, compilado por el compa Gustavo Rodriguez y editado por la
internacional negra.2 Cuando mencionamos el nombre de F. Ryder en solo es para
dar un ejemplo concreto de lo que queremos decir, en ningún momento es una intensión de ataque, que quede bien claro!

(extraindo -Las limitaciones de la organización clandestina.

“Perspectivas anárquicas sobre la clandestinidad y, apenas rozando la lucha armada: Las limitaciones de la organización clandestina”

por la redacción de la Revista Negación

mexico, niviembre 2014.

 

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Les limites de l’organisation clandestine

Perspectives anarchistes sur la clandestinité, survolant le thème de la lutte armée

Il y a un point sur lequel nous n’aimons que trop débattre et donner nos humble avis, c’est celui de la Clandestinité et comment on la perçoit dans le milieu anarchiste. Précisément parce que, du moins au Mexique, on a eu peu de discussions à ce sujet, et la perceptive qui nous vient de certains compagnons ou cellules d’action [1] en ce qui concerne la clandestinité dans la pratique ou l’organisation, se rapproche presque toujours (ou plus que ça) des guérillas marxistes-léninistes, ou bien d’un discours lutte-armatiste (culte des armes), ce qui lorsqu’on se déclare anarchistes ou libertaires est souvent très ambigu.

 

Mais bien sûr on oublie aussi que cette confusion provient du fait que la plupart des gens n’aiment pas prendre position. Ils suivent le sens du courant, ils n’aiment pas débattre car ils trouvent cela ennuyeux et inutile, ou parce que nos discussions n’intéressent pas les gens normaux. C’est sans doute plus facile de faire le caméléon, en changeant de couleur selon là où l’on est, que de prendre position. Parce que c’est peut-être aussi plus facile de suivre ce qui est dit et écrit que de prendre des positions nettes et se donner le temps d’analyser, débattre et critiquer. Parce qu’arriver à une conclusion inachevée est généralement dur et “identitaire”, et qu’on préfère toujours éviter le débat et la critique. Est-ce que ça serait parce que ce qui est plus commode et simpliste est toujours mieux accepté et qu’aux yeux de la masse ou d’autres compagnons cela semblerait toujours plus recevable et facile à digérer ? De cette façon nous finissons par reproduire l’image du système capitaliste de vie actuel : l’intégration, la tolérance, le dialogue, l’acceptation, et notre soi-disant théorie révolutionnaire devient une marchandise de plus… Mais la critique est toujours nécessaire ! Et c’est quelque chose dont beaucoup parlent, qui est clamé aux quatre vents, et sur lequel on pleurniche sur les sites de gauche, mais bien évidemment seulement lorsque ce sont eux les critiques, parce que lorsque quelqu’un leur remet les pendules à l’heure ils finissent par nous dire : sociologues de l’anarchisme, psychanalystes, provocateurs ! Donc tous les anarchistes qui dans l’histoire ont développé des luttes et desquels nous avons appris quelque chose, que ce soit de leurs livres, mots ou actes, auraient été des sociologues, psychanalystes ou provocateurs ? Psychanalystes ? Aux yeux de certains c’est possible, mais aux yeux de d’autres ce ne sont que des compagnons qui ont contribué à l’analyse, à la critique et à l’attaque contre les structures du pouvoir, et qui même contribuent et ont contribué précisément à ce qu’une partie de l’anarchisme ne s’arrête pas, prenne son propre chemin et forme son propre caractère.

Pour commencer cette réflexion nous dirons que beaucoup de choses tournent autour de la question de la clandestinité. D’une part on pourrait affirmer que pour les anarchistes elle est parfois involontaire car c’est une conséquence de la lutte, favorisée par des conditions que l’ennemi a réussi à imposer à un moment donné, par exemple de type répressif, ou parce que c’est un besoin inévitable favorisé aussi par certaines conditions imposées par l’État. Mais parfois aussi elle est assumée comme une supposée lutte “réelle” et c’est là que se situe notre désaccord. Voilà donc ce sur quoi nous voulons débattre : lorsque la clandestinité volontaire finit par devenir une pratique qui se rapproche dangereusement de certaines idées de pouvoir, et lorsque d’un autre côté on en arrive à la fétichiser, alimentant la mode de jeunes qu’on nous vend sur le marché de la politique actuelle. “Que parlent les cagoules !” Au lieu des idées ? Nous pensons qu’une cagoule finit par devenir quelque chose d’abstrait et irréel lorsque son seul impact est la médiocrité de l’effet visuel. Une idée bien placée a un impact profond et réel parce qu’elle arrive (et il y a des milliers d’exemples, nous sommes nous-même un exemple) à marquer les esprits des individus et ainsi déranger la réalité immédiate. Mais bien sûr ! Nous oublions que les guérillas marxistes-léninistes utilisent cet effet visuel comme démonstration de force face à un ennemi de classe qui évalue encore plus son pouvoir, et le pire c’est que certains groupes anarchistes ont pour habitude d’imiter ce type de pratiques. En tant qu’anarchistes nous avons toujours (et lorsque nous disons toujours nous faisons aussi allusion à notre histoire) soutenu qu’il y a des choses qui doivent se faire à la lumière du jour et d’autres non. Des choses qui sont publiques et d’autres qui simplement requièrent la plus grande discrétion pour pouvoir les réaliser.

Ainsi en y voyant clair dans ces perspectives nous pensons que l’attaque (armée) n’a pas besoin d’endosser la “clandestinité” et toute sa rhétorique (autant opérative qu’idéologique) en tant que forme de lutte. Parce que notre objectif n’est pas de terminer dans une organisation ou par un acte qui nous conduit vers l’obscurantisme, la spécialisation, l’isolement et l’éloignement des luttes et du champs de la lutte réelle qui est notre vie quotidienne. Et qui à son tour réduit notre individualité comme notre créativité à une attaque armée, des sigles ou un symbole qui évoquent le culte des armes. Ou bien qui réduit toute notre capacité et potentiel individuel d’incision, rupture et destruction de l’existant à une identité qui le plus souvent porte un nom et dont la lutte en vient à se terminer par des actions réalisées uniquement pour défendre le statut créé dans son entourage, ainsi que pour le perpétuer dans le temps. C’est là que commence la mythification, arme des progressistes intelligents au service de l’État/Capital, pour condamner à l’oubli, bien rangées dans l’Histoire, des luttes et des modes d’intervention qui derrière des perspectives claires ont pu devenir une menace réelle pour l’État. Et par menace réelle nous ne faisons pas allusion à un groupe de spécialistes. Ces progressistes ont l’habitude d’écrire des livres ou de faire des documentaires pour qu’ensuite les consommateurs les voient comme “quelque chose” qui s’est passé et qui n’aura plus jamais lieu, se cantonnant encore plus au rôle de spectateurs. Mais malheureusement pour nous ce sont souvent les compagnons eux-mêmes qui y contribuent, et transforment en mythe nos actions et nos façons de nous organiser.

Considérer la logique clandestine comme étant une base, en plus de nous éloigner de la réalité et de la réalité des luttes, nous amène aussi à une position de délégation et nous finissons par tomber une fois de plus dans une sorte de division du travail révolutionnaire ou bien dans la spécialisation. Quelques-uns pour éditer des livres, pour tenir des squats ou des bibliothèques anarchistes, et d’autres pour attaquer l’État spécifiquement avec du feu et des explosifs ! Parce que certains ont des capacités et une force que d’autres n’ont pas ! L’avant-garde commence ! Et en général cela amène à ce que les décisions ne soient pas prises par l’individu à la première personne, mais par l’idéologie ! Ça n’est pas ça l’idée de rupture et de destruction que nous proposons.

Cependant, nous disions quelques lignes plus tôt que lorsqu’on a bien en tête ces deux situations (ce qui dans la pratique est difficile à conjuguer, d’autant plus à cause du niveau de contrôle que l’État a obtenu grâce aux technologies…) nous comprenons que l’utilisation des armes, se cacher le visage, utiliser parfois une manière de faire les choses qui pourrait être définie comme tactique de guérilla, est une arme à double tranchant. Un des tranchants de ce canif réside dans ce qui peut être favorable et utile pour attaquer l’ennemi, bien sûr en gardant en tête que tout cela (les bombes, le feu, les armes, les cagoules, etc) n’est que des instruments utilisés pour mener à bien la lutte, des instruments pour l’attaque, et que nous ne voyons pas de raison de leur vouer un quelconque culte. Parce que nous avons aussi conscience que l’attaque ne se réalise pas uniquement avec les armes à feu, le feu et les explosifs mais aussi avec les armes de la critique, de l’analyse, de la réflexion et plus encore avec notre conflictualité individuelle, notre rupture avec la société et notre intervention réelle. Parce que l’insurrection ne se résume pas par l’attaque armée en elle-même, ça en fait partie. Parce que l’insurrection dont on parle est aussi dans nos vies quotidiennes, l’authentique terrain de la guerre sociale, et ne se terminera qu’une fois la liberté obtenue. L’insurrection est une lutte qui se mène chaque jour et pas seulement lorsque l’on sort la nuit pour réaliser des actions, ou lorsque l’on va à la manif du 2 octobre ou du 1er décembre. On ne peut pas être soumis à une sorte de calendrier révolutionnaire, et on ne peut pas non plus attendre le prochain soulèvement pour contribuer à une insurrection généralisée. Ainsi le second tranchant que nous mentionnions quelques lignes avant, correspond aux moments où l’on ne sait pas bien gérer ces situations (ouvert-fermé) et où cette arme se retourne contre nous et nous finissons par être exactement ce que l’anarchisme rejette. Nous courrons alors le risque de tomber dans des positions d’avant-garde armée, de groupe unique, de militarisation et de spécialisation. Et c’est alors que vient le culte des armes, de la cagoule, de la supériorité des forces, que commence « l’isolement stratégique », les prisonniers politiques. Ce qui en même temps amène à des façons de s’organiser contraires à l’idéal anarchiste et on finit par tomber dans une ambiguïté qui demande ensuite un gros effort pour en sortir.

Malheureusement une chose nous amène à une autre, et dans cette logique clandestine ou de lutte armée que certains compagnons ont développé, rentre en compte le culte de la charogne ou de la personnalité. À diverses occasions déjà, et même depuis les plate formes, cette critique a été faite contre certaines pratiques de groupes qui se revendiquent informels. Revendiquer (précisément revendiquer) des actions au noms de compagnons qui sont morts au combat (et ça sur certains points on peut le comprendre), ou pire, avec des noms de compagnons qui ne sont même pas morts, qui sont en prison ou en cavale. Comme récemment on a pu voir une cellule d’action de la FAI/Fraction Informelle Australie qui porte le nom de la compagnonne Felicity Ryder [2]. En nous basant seulement sur les mots que nous pouvons lire dans les communiqués nous voyons clairement qu’il y a une sorte de nostalgie ou de regret, ce que certains compagnons pourraient expliquer par des liens d’amitié ou des souvenirs des nôtres. Et donc à ce moment-là on se demande quel est l’objectif ? Culte ou solidarité ? Exaltation de la personne ou solidarité ? Pourquoi certains sont considérés comme exceptionnels et d’autres non ? Et c’est comme ça qu’on voit une nouvelle vague de groupes qui tout en se revendiquant anarchistes gardent une logique d’organisation plus proche des groupes de guérilla traditionnels. Ainsi il y a des commandos de tel nom, ou des fronts armés avec tel autre nom. Une logique et un langage de lutte armée qui ressemblent plus aux guérillas latino-américaines et européennes des années 70, malgré la façon anarchiste de s’organiser (toujours sous la critique et le changement, car informel), d’autant plus lorsqu’ils se disent individualistes ou anti-orga.

Voici jusque là quelques points sur le premier thème sur lequel nous pouvons avoir une base pour réfléchir. Nous disons que c’est le premier en pensant développer plus tard, dans un texte et tout au long de cette publication, quelques perspectives sur la lutte armée depuis l’anarchisme, quelque chose que nous avons évoqué superficiellement ici, en traitant le thème de la clandestinité, parce que précisément dans ce texte nous parlons de la clandestinité comme “voie de lutte”. Aussi, pour contribuer au débat il y a la traduction du texte « Sur l’anonymat et l’attaque », qui de la même façon cherche à prendre part à tout ce que nous avons tenté de définir ici.

Avant de finir nous voudrions dire que malgré la critique nous ne méprisons pas les actions que fait la CCF/FAI ou n’importe quel autre noyau d’action de ce genre. Bien au contraire, nous apprécions n’importe quelle action et geste de solidarité parce que pour nous ça fait partie du projet de destruction de l’État/Capital et aussi du projet anarchiste international. Par contre c’est certain qu’il y a encore beaucoup de choses à débattre et tout au long de ce chemin nous allons le faire. Nous voulons aussi préciser que la mention de noms de compas ne part pas d’une intention d’attaque, nous les avons utilisés juste pour donner des exemples.

La rédaction
Mai 2014

[Traduit de l’espagnol de la revue Negación par Camotazo.]

Notes

[1Nous devons préciser que ce que nous percevons c’est ce que nous pouvons lire dans leurs communiqués sur internet, ou dans les entretiens avec certains d’entre eux publiés dans le livre “Que la nuit s’illumine”, compilé par le compagnon Gustavo Rodriguez et édité par l’Internationale Noire.

[2Lorsque nous mentionnons le nom de F. Ryder c’est seulement pour illustrer ce que nous voulons dire, à aucun moment ce n’est une intention d’attaque, que ça soit clair !