A 25 años del rescate y liberación de Marco Ariel Antonioletti. “Antonioletti no se rinde”

descarga-21

“… y pase lo que pase,

Quedemos como quedemos,

Después de todas las mochas

Que demos al enemigo,

Volveremos a estar juntos y felices…”

Por Magda

En la actualidad este territorio tiene medidas represivas avaladas tanto por los poderes fácticos como por las legislaciones e incluso por los mismos ciudadanos honorables que conforman esta sociedad. Y es que esto tiene su origen en diversas aristas históricas, sean a través de Portales con su constitución hasta Carlos Ibáñez del Campo, seguido por la dictadura de Pinochet. Pero la justificación de las medidas represivas en el Chile democrático son soldadas recién conquistada la vanagloriada “democracia”, pactada con la dictadura a través de los canales institucionales creados por esta misma. En este contexto democrático es que en los años 90 existen diversos grupos que no contentos con como surgieron las cosas, se rebelaron ante la farsa democrática y apuntaron al corazón de este sistema, si bien no teniendo éxito aún en su acometida gigantesca, desde diversas partes valoramos su aporte valeroso a la historia de la subversión del orden..

El 14 y 16 de noviembre de 1990 es una fecha para recordar las acciones acometidas, pues tanto estratégicamente como en ámbitos de ideales es una acción aguerrida por liberar a un compañero no escatimando gastos, pero el enemigo es poderoso y cuenta con sus cobardes lacayos y sus reglas, pues la Doctrina de Seguridad Interior del Estado y el terrorismo de estado fueron los responsables de que la liberación y rescate que había sido un éxito tuviera consecuencias nefastas para la vida del joven lautarino dos días después, pues la Doctrina de Seguridad Interior del Estado el fin único que tiene es la coerción del conflicto social no a través de su solución, sino de la supresión de aquel conflicto a través de la represión de la fuerza o ente disidente que cuestiona y critica la unidad nacional.

El Movimiento Juvenil Lautaro venía dando una lucha contra la dictadura desde su formación en el año 1982, que con sus acciones urbanas poblacionales comenzaba a mostrar su rebeldía e irreverencia, pues su crítica no sólo apuntaba a ese régimen, sino también a los mismos grupos de izquierda tradicional que utilizaban métodos más sofisticados de lucha, pero con dependencia armamentista y operacional de otros países. El Movimiento Juvenil Lautaro se enmarcó en una lucha donde sus recursos eran los que podían alcanzar, palos y piedras en un primer momento, cuando hicieron una recuperación en una tienda de Zapatos hasta armas de más grueso calibre que les robaban directamente a carabineros en enfrentamientos.

El joven Ariel pertenencia a ese Movimiento Juvenil, desde adolescente fue crítico a esta sociedad, intentando realizar acciones que conlleven al cambio de ésta, en un principio perteneció a las Juventudes Comunistas y a la Izquierda Cristiana y también fue dirigente de la Federación de Estudiantes Secundarios FESES y cuando decide radicalizar su actuar es que elige pertenecer a las milicias del Movimiento Juvenil Lautaro en el año 1986 donde el objetivo es realizar acciones que dirijan al quiebre de la dictadura sin pactar como lo hicieron las anteriores organizaciones y como lema el Lautaro hizo propio el ansia de tomarse lo cotidiano y conseguir la felicidad aquí y ahora.

En el año 1989 era bastante conocido dentro de los organismos dictatoriales y es hostigado por el Comando 11 de septiembre, por tal motivo se decide que salga de Santiago y coordine en el regional de Serena-Coquimbo. Pasan meses y es capturado el 26 de octubre junto a su compañera por la CNI y torturado en La Pampilla, actual enclave dieciochero de celebración a la patria a través del alcohol y el especismo. Es torturado a través de golpes brutales que le provocan un desprendimiento de retina y cuando es derivado a la cárcel pública es que periódicamente asiste a curaciones a la sección oftalmológica del hospital Sótero del Río.

Este motivo es el que le propicia a Ariel la idea de la libertad, incluso el mismo es el que le dice a su organización que es posible un rescate. Ariel manda cartas al partido demostrándoles que es posible, pues las condiciones de seguridad del hospital son básicas y es siempre llevado por un grupo de gendarmes que son totalmente manejables por los experimentados Fuerzas Rebeldes y Populares Lautaro, incluso, para el partido resultaba positivo lograr rescatar a un compañero de la cárcel por la misma vía que está proponiendo recuperar la libertad de un pueblo, desde el punto de vista de tomar las armas e ir recuperando espacio y no de llegar a negociar la salida de un compañero renunciando a la lucha política. Era políticamente coherente con lo que se estaba haciendo (…)”[1].

Ya habiendo estudiado el terreno y la acción a realizar es que se pone la fecha, el 14 de noviembre del año 1990, 3 grupos de las Fuerzas Rebeldes y Populares Lautaro son los encargados de concretar la liberación de Ariel. Los preparativos se empiezan a organizar y la noche anterior tienen que robar los autos que utilizaran en el rescate, aquí es donde existe uno de los principales errores, pues los mejores autos para tal acción eran los taxis, pero por distintos motivos se logra robar una camioneta. No hay tiempo para solucionar el dilema y deciden echar a andar la operación.

A la mañana, estando ya infiltrados las FRPL en el hospital, algunos con delantales blancos y otros como pacientes, es que llega Ariel con los 5 gendarmes, dos se quedan en el furgón y tres acompañan a Ariel a su atención, uno de ellos se queda en el pasillo custodiando.

Es en ese momento, cuando ya Ariel está en la sala de atención que una “doctora” lautarina encañona al gendarme que se encuentra en el pasillo mientras que otros dos “pacientes” sacan sus revólveres e ingresan al box, después de unos minutos se abre fuego dentro y salen los pacientes junto a Ariel.

Mientras tanto fuera del hospital llega un nuevo contingente de las FRPL mientras que otros que estaban en el jardín empiezan a disparar preparando el escape, ingresan a la camioneta cuando salen del hospital y un carabinero empieza a disparar, recibiendo también fuego. La huida del Lautaro es memorable, pues logran rescatar en pocos minutos a Ariel y dentro de ellos no hay bajas, resulta ser la acción histórica y novelesca todo un éxito, dejando a 4 gendarmes muertos y un carabinero, pero ningún civil es víctima.

Pero algo sale mal, una compañera está mal herida, Marcela Rodríguez recibe una bala en su espalda, está grave,y la casa de seguridad si bien los espera con atención médica, saben que su gravedad es tal que no resistirá. En una situación difícil, deciden salvarle la vida y saben que la vida está en un hospital, es ahí cuando la dejan en el camino junto a un compañero hasta que lleguen sus persecutores y puedan asegurarse que esté bien. Mientras el resto se dirige a la casa de seguridad, en la comuna de Estación Central. Y es aquí donde Diego Carvajal líder del Lautaro, encuentran su primer error: “Error nuestro y grave error, gravísimo error. Desgraciadamente gravísimo error. Es el error más grande y más grave que hemos cometido en toda nuestra historia como organización”[2]

Y es que la casa de seguridad que utilizan, si bien había sido utilizada anteriormente por organizaciones subversivas en dictadura, ahora en este nuevo contexto democrático, cambia, Diego Carvajal lo describe de tal manera: “decidimos llevar a Ariel a esa casa, que era por lo demás casa de tránsito. Bueno, en esa casa vivía un periodista del “fortín”. Ese periodista se entera (porque estaba la noticia en todos lados) de quien era Ariel. En el curso de esa mañana, o de ese día, él va (esto lo sabemos, estoy hablando de cosas comprobadas) a su diario y habla con el director del diario, no me acuerdo en este momento cómo se llamaba el bichito este y le comunica la noticia de que tenía a este “personaje” en su casa, a este compañero. El director del diario se comunica con Belisario Velasco, subsecretario del interior. Se produce una reunión en el curso de esa mañana donde se le entrega la información y a partir de allí, Belisario Velasco, con su perraje, decide el montaje de la operación.[3]

Es muy probable que la casa de seguridad que haya tenido escogida desde el principio se cayera, pues estando Marcela apresada, es factible que hayan podido llegar a ella, es ahí que uno de los compañeros decide una nueva casa transitoria. El problema es que los tiempos cambiaron, y esas personas también, el tipo que delató a Ariel, es Juan Carvajal. Militante del partido socialista, y amigo de Ricardo Solari quien es el que se comunica con Belisario Velasco.

En el trascurso de la madrugada del 16 de noviembre, cae un contingente de la PDI, a cargo del prefecto Guillermo Mora, que con más de 200 efectivos en la villa buscan reducir al subversivo Lautarista, quien sólo porta un arma calibre 38 para su defensa. La PDI trabaja en el barrio a partir de la medianoche y rodea las casas vecinas, comunicándose con estos para que tuviesen cuidado con los niños.

Pasado las una de la mañana, es que comienzan los primeros disparos, hasta terminar en una balacera infernal, para posteriormente entrar a la casa, amarrar al hijo de Juan Carvajal, pues pensaban que el menor estaba disparando, posteriormente los sacan de la casa y pueden ver a Ariel tendido en el piso con su cara ensangrentada.

El detective Jesús Silva San Martín, quien otorga información relevante, pues es desvinculado años después de la institución y en un sentido de venganza cuenta lo sucedido con el caso Antonioletti y comenta que Ariel grita tratando de defenderse: “Antonioletti no se rinde” y entre algunos PDIs como Chigó Olivares, quien lo tenía de rodillas y tomado del pelo entra Iván Cuevas Vergara, quien llega desde fuera y le dispara a Ariel en la frente.

La muerte de Ariel por parte de la PDI esa noche es un tema inconcluso, pues Ariel tiene un único impacto de bala entre ceja y ceja, cuando la prensa y el mismo organismo policía sumado al gobierno de Aylwin dice que fue muerto a causa de un “enfrentamiento”, cuyo único herido y muerto es el subversivo.

La opinión de la mayoría de la organización es que fue un ajusticiamiento, pues era imposible que el gobierno continuista de la dictadura le perdonara la vida al joven subversivo que burló la cárcel pública y la seguridad del hospital, el joven que desairó su justicia, sus consensos y pactos. Por esas ideas que él tanto defendía, es que no podían perdonarle la vida a un rebelde, era necesario matarlo, en plena oscuridad, cuando estuviese solo, para posteriormente vanagloriarse de su éxito en la captura y muerte del supuesto terrorista lautarino.

En ese contexto la muerte de Ariel era lo necesario, pues cuestionar el poder sea en dictadura o en democracia debe ser castigado, pues cualquier intento de rebeldía debe ser ahogado lo más espectacularmente posible,para generar una lección anticipada a cualquier persona que decida mantener una guerra contra el estado. Con esta actitud nos queda claro que el estado sea democrático o dictatorial es el estado igual y su única opción es el control y el poder. El rebelarse ante él, no es sólo una opción de vida contracultural, sino es acción concreta y nos merece en primer caso tener la certeza de que su contragolpe es feroz, pues utiliza todo a su favor, leyes, monopolio de la fuerza, prensa y obviamente a los ciudadanos bien portados, como Juan Carvajal.

Es por eso que a 25 años del castigo a la vida subversiva, recordamos a Ariel, con la desazón simple y prístina del joven compañero arrebatado por el estado, pero con la frente en alto por la calidez y entrega de un joven subversivo que sus ansias de libertad no claudicaron ante los poderosos de llamado el otro Chile, el Chile de los negocios y la represión de la vida, recordamos a Ariel Antonioletti y a Marcela Rodríguez que cumple pena de extrañamiento en el otro lado del mundo.

 

“Porke no kambiaremos y nuestro kamino es resistir a esta sociedad de oprobio y represión kon la memoria intacta, buscando la unidad, haciendo subversión…”
¡¡ POR LOS KE NO ESTAN, POR LOS DE HOY, POR LOS KE VENDRAN…A SEGUIR LUCHANDO!!

Kolektivo Kamina Libre
Noviembre 2003

 

Juan Carvajal: Fue prácticamente premiado, ya que en el año 1994, después de su autoexilio a Costa Rica por miedo a que el Lautaro cobre venganza, vuelve a ser analista de información de la secretaría de comunicaciones y cultura, SENCOCU. Durante el gobierno de Frei, fue jefe de departamento de comunicación intragubernamental de la SENCOCU. Con Bachelet, dirigió la secretaria de comunicaciones siendo parte del círculo de confianza de ella, y es incluso en la actualidad apareció en el llamado caso ¨Penta como involucrado

[1] Entrevista a Andrea (2010). Rescatada de tesis. Pag 42.

[2] Habla Diego Carvajal: secretario general del partido Mapu

[3] IBIDEM.

A 25 años del rescate y liberación de Marco Ariel Antonioletti. “Antonioletti no se rinde”