Presos y Reforma Penitenciaria. A los 20 años de un debate ya realizado (Textos* y reflexiones sobre la COPEL) Carabanchel, 15 de enero de 1977

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Mientras los diputados aclaman por unanimidad la ley en su bonito hemiciclo, a 600km de distancia, en la prisión provincial de El Dueso alza su crítica voz contra la reforma uno de tantos miembros de la COPEL “Sr. García Valdés pienso que está cometiendo muchas equivocaciones. COPEL confía en la necesidad de llevar a cabo la reforma penitenciaria, pues ello supone una evolución de las condiciones de existencia en las prisiones, pero no olvide que también venimos luchando desde hace 2 años por la concesión legítima de otras reivindicaciones más importantes: indulto general, reforma del código penal, y abolición de peligrosidad y condenados por bandidaje y terrorismo. Vd. no ha comprendido que en justicia primero debería reformarse el código penal antes de llevar a cabo la reforma penitencia.

Vd. tampoco ha comprendido que al hacerse cargo de la dirección general, de inmediato se hacía cargo de un gran pasado de represión física y psicológica que partía de una población reclusa cruelmente castigada por la sistematizada represión y embrutecimiento con sus secuelas: gran número de presos psicópatas, chivatos, promiscuidad, etc. que entre el personal penitenciario se encuentra un gran número de funcionarios y demás altos cargos penitenciarios con una mentalidad irracionalmente autoritaria. Tampoco ha llegado a comprender que la obligación de los presos es fugarnos. Lo hacen los animales, como no lo vamos hacer los humanos, pero la de los funcionarios es evitarlas. Las recientes fugas habidas en las pasadas semanas no pueden achacarse a la COPEL sino a la falta de vigilancia en algunos casos provocada conscientemente de determinados funcionarios”. Al igual que otros presos/as, durante los primeros años de la Transición se luchó por la reforma de las cárceles, por la regulación de los derechos básicos de los presos (educación, sanidad, permisos), por la Amnistía, por la Reforma del Código Penal, etc.

Las cárceles salían cada día a las calles y los/as presos/as y sus familiares tuvieron en la prensa o la radio un lugar donde expresarse y denunciar. Los carceleros, de formación exquisitamente demócrata, aplicaron lo que en Europa se llamó “Modelo de Transición a la española”: torturas y represión. Hemos de reconocer que no se les podía pedir más, solo la lucha desde las prisiones (lucha que no solo se concretó en motines y cortes masivos de venas) y la denuncia continua de su situación obligó a pensar que en este país había hombres y mujeres presos que, sin ser antifranquistas, ni demócratas de toda la vida, tenían derechos. Algunos incluso humanos.

Los miembros de la COPEL o no (recordemos que no tenían carnet ni cargos sus portavoces) en multitud de cartas, comunicados, denuncias recogen con años de anticipación reivindicaciones aún ahora no cumplidas:

Carabanchel, 15 de enero de 1977
COMUNICADO DE LA COPEL

La Asociación de Reclusos del centro de detención de hombres de Madrid, nace como consecuencia, de la toma de conciencia, ante el estado general de las prisiones de España, y por la situación como personal del recluso, ante:

1. La Administración de Justicia: Somos juzgados por un Código Penal totalmente desfasado, cuyo único propósito es castigar y reprimir, en ningún caso rehabilitar.

2. La Reglamentación penitenciaria es completamente opresiva y represiva, como resultado de una inhumana e injusta Administración de Justicia.

Como consecuencia de la actual ley Penal Penitenciaria, los reclusos de toda la Nación, queremos dar a conocer las derivaciones más importantes que emana de ambos textos legales mencionados.

a) Profunda marginación social, tanto del preso como del expreso.
b) Un continuo estado de abandono y indefensión. El recluso viene padeciendo un trato inhumano, con menosprecio de sus más elementales derechos.
c) Incumplimiento consciente tanto por parte de la Administración Penitenciaria como del Gobierno español, de la Declaración de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, ratificada por el Gobierno.

En vista de lo expuesto, los reclusos españoles, han creado una coordinadora de presos COPEL (Coordinadora de Presos Españoles en Lucha). La mencionada coordinadora ha elaborado un Manifiesto reivindicativo, que con ayuda de todos los medios de difusión que se hagan eco y sientan nuestros problemas, espera dar a conocer al país. Dado que las prisiones es un tema que concierne y preocupa a la sociedad española, tenemos plena confianza en ser escuchados y atendidos.

1. ¿Que es la COPEL? Es una coordinadora a nivel de prisiones del Estado que quiere organizar a todos los presos conscientes de la infrahumana situación que vivimos en las prisiones y de la profunda marginación social que sufrimos. La COPEL ha surgido tras la toma de conciencia de varios presos de diferentes prisiones y penales del Estado.

2. La COPEL persigue la supresión de la legislación penitenciaria existente por otra más humana, la reforma profunda de la legislación penal al servicio de la oligarquía y alta burguesía, desaparición de jurisdicciones especiales, la sensibilización social de nuestra problemática como marginados, etc.

3. La COPEL la forman todos los presos del Estado, independientemente de su mentalidad, creencias, etc., y los presos por supuesto que se identifican con la COPEL, ya que en ella encuentran el resorte que acoja su problemática y como resolverlo.

4. La COPEL actualmente funciona democráticamente, aunque por estar en período de consolidación se encuentra un poco secreta, ya que aspira a ser la fuerza dinámica que haga moverse a las futuras asociaciones de presos de todas las prisiones del Estado (pensamos forzar a la Dirección General de Prisiones para que legalicen las Asociaciones de Presos).

5. La COPEL actualmente esta creando la sensibilización de los demás presos para sacarles del letargo en que la mayoría se encuentra. Asimismo está iniciando una serie de reivindicaciones por vía legal (instancias, escritos, etc.) para consolidarse entre todos los presos.

6. Los presos sociales hemos conseguido pequeñas reivindicaciones hasta ahora, (programa de TV de fin de año, vino en las mesas, cubierto completo en las mesas, comunicaciones, denuncias de celdas bajas “de castigo”, malos tratos a menores del Reformatorio, y lo más importante la consolidación entre los demás compañeros). Somos conscientes de que nuestra lucha es enorme, por eso necesitamos apoyo por todos los medios posibles. (…)

9. Estatutos como COPEL sí tenemos, así como manifiesto reivindicativo que próximamente daremos a conocer a la opinión pública. Hay que comprender que nuestro más inmediato deseo es conseguir que la DGP legalice las Asociaciones de Presos, y entonces elaboraremos los estatutos.

10. Creemos que nuestro objetivo final puede llegar hasta donde nos hemos propuesto: Legalización de la Asociación de Presos. Constituir una fuerza de presión para la reforma penal y penitenciaria. (…)”

La LOGP debía nacer, inexcusablemente, de un nuevo Código Penal. Tardó casi otros 20 años en materializarse y es motivo de polémicas desde el primer día de su aplicación. Los presos de la COPEL se anticiparon más de 20 años a la propia sociedad, quizás por ello fueron exterminados como movimiento y silenciada su voz.

Las cárceles son un absoluto fracaso de la sociedad como modelo teórico de reinserción/rehabilitación y la LOGP es el mal parche que en su día se hizo hoy obsoleto, anacrónico y superado en todos sus contenidos. En 1978 una carta abierta dirigida al Ministro de Justicia, por un preso italiano desde la Prisión Provincial de Jerez de la Frontera, ya preconiza con absoluta claridad lo que será esta Ley: “Esperar que las cárceles adquieran serenidad, después de la reforma penitenciaria es una bella ilusión que durará el espacio de una mañana, porque se ha hecho todo excepto comprender la esencia del descontento que desembocó en la destrucción sistemática de las instituciones penitenciarias. Es como querer vencer una enfermedad curando sus efectos y alimentando sus causas. Es indudablemente apreciable el trabajo teórico hasta ahora desarrollado con sacrificio y abnegación pero tengo motivos para dudar de los resultados prácticos.
En primer lugar no veo como puede ser realizable la reeducación o la reinserción con funcionarios más inclinados al apaleamiento (Carabanchel) que al diálogo con los detenidos y que en todo caso no tienen la más mínima preparación para desarrollar la función social en que se inspira la reforma. No dudo en cambio de la buena realización arquitectónica de las nuevas prisiones ni del mejoramiento ambiental de las existentes, por más que esto no pueda, evidentemente, dar resultados substanciales en la recuperación de los presos. En segundo lugar no comprendo el gasto público contemplado para la reestructuración de las instalaciones penitenciarias cuando la causa que determina su destrucción permanece inalterada que es la insoportabilidad del código penal vigente”.

20 años después las prisiones son solo modelos represivos y desestructuradores de la persona. La restricción de los Derechos Humanos más elementales sigue siendo pasto todos los años, de los informes del Defensor de Pueblo, de Amnistía Internacional o de investigación por parte de las Fiscalía General del Estado, por decir algo. El SIDA, la tuberculosis, el suicidio persigue al preso/a como una condena abstracta añadida, que el Sr. Juez se olvida siempre de especificar, a más condena más posibilidades de salir con traje de madera.

Veamos algunas de las “venas” que se abrieron hace 20 años y que ni la LOGP, ni la sociedad no han sabido cerrar:

* La cárcel sigue siendo un modelo autoritario y represivo, donde el preso es el último elemento de una correa de transmisión. La asociación de los presos es ilegal.
* El mantenimiento de las jurisdicciones especiales sigue siendo la normalidad (FIES). 20 años después de reivindicar su abolición, no se sabe que hacer con determinados presos, eso sí: se los aísla o destruye.
* La rehabilitación es un mito que finaliza en la seguridad del carcelero y su horario de trabajo.
* La sanidad es de una carencia tan brutal que estamos a la cabeza de Europa en enfermedades infecciosas (SIDA, Tuberculosis, Hepatitis). La prisión española conlleva una pena añadida no escrita: La muerte por contagio. A mayor estancia más posibilidades de morir.
* La población reclusa es o tiene mayoritariamente problemas de drogadicción, se les suministra el “soma” para que estén tranquilos y se infecten en paz. El intercambio de jeringuillas es ilegal.
* La desigualdad en el tratamiento es clamorosa. No es lo mismo ser preso e industrial en Catalunya que ladrón en Córdoba. La aplicación de beneficios penitenciarios es diametralmente opuesta a tu lugar en el escalafón social. Cuanto más arriba y más dinero, mejor lo tienes.

Barcelona, 8 de diciembre de 1999

* Los textos en cursiva son transcripción y extractos de dos cartas y un comunicado enviados por presos de la COPEL y que forman parte de un más amplio depósito de documentación que sobre esta organización y período tiene en su haber él “Centre de Documentació ARRAN” de Sants.

http://www.sindominio.net/desdedentro/textos/Dosscopel/20anyos.htm