La identidad de enfermedad y capital

Sozialistisches_Patienten-Kollektiv_1972

“Ella (la manufactura) mutila al trabajador, le convierte en algo anormal, fomentando el desarrollo artificial de su destreza parcial, suprimiendo un mundo de instintos y disposiciones, tal como matan un animal entero en las países de La Plata para conseguir su piel o su sebo.” – “El hombre es realizado como mero fragmento de su propio cuerpo.” – “Una cierta mutilación mental y corporal es un elemento inseparable de la división del trabajo en la sociedad. Pero como el período de manufactura profundiza todavía más la división del trabajo, y por otra parte esta división, que le es inherente a este período, ataca al individuo en su raíz vital, es en primer lugar este mismo período de manufactura el que suministra el material y el impulso para la patología industrial.”

La enfermedad es el fundamento esencial, la condición y el resultado de este proceso capitalista de producción. En el sistema capitalista el proceso de producción es idéntico a la destrucción de vida. Continuamente se destruye vida y se produce capital. El capitalismo es dominado por la necesidad primaria del capital que es la acumulación (Marx). La enfermedad es la expresión de la violencia del capitalismo que destruye continuamente vida. La enfermedad es producida colectivamente: Es decir que dentro del proceso de trabajo el obrero está produciendo capital, que se opone a él como poder ajeno, y así el obrero está produciendo colectivamente su aislamiento. Por lo cual es consecuente que la Sanidad capitalista perpetúa este aislamiento tratando los síntomas no como producidos colectivamente, sino como una suerte individual, una culpa y un fracaso. De todas maneras el capitalismo produce el arma más peligrosa contra sí mismo en forma de la enfermedad. Por eso tiene que luchar con sus armas más potentes contra el momento progresivo de la enfermedad: Con la Sanidad, la justicia y la policía. Objetivamente es la enfermedad como fuerza de trabajo defectuosa (= no utilizable) el enterrador del capitalismo. La enfermedad = barrera interior del capitalismo: Si todos están enfermos agudamente (= incapaces de trabajar) nadie puede ya producir plusvalía.

La enfermedad, en tanto que se basa en un proceso colectivo de toma de conciencia, es la única fuerza productiva revolucionaria cuyo grado de acción corresponde a los niveles siguientes: protesta inhibida, protesta consciente, conciencia colectiva, lucha solidaria.

Por una parte la función de la Sanidad es el mantenimiento y el aumento del grado de explotación de la mercancía fuerza de trabajo. Por otra parte la Sanidad tiene que garantizar que las industrias farmacéuticas y médico-técnicas realicen sus plusvalías (la Sanidad es la esfera circulatoria de la industria farmacéutica y médico-técnica). Así el enfermo es el objeto de una doble explotación: La fuerza de trabajo defectuosa es reparada con el fin de la explotación continua, y como consumidor garantiza la venta permanente de la industria farmacéutica y médico-técnica.

Así el momento progresivo de la enfermedad, la protesta , es destruido. El momento reaccionario, la inhibición, es reproducido continuamente a lo largo del proceso del tratamiento y de la curación ( = reparación de la fuerza de trabajo). Se le quita al enfermo su necesidad de cambio.

La vida es transformación, es decir la lucha contra las violencias naturales por la apropiación productiva de la naturaleza. La sociedad capitalista se opone a la vida como violencia natural. La protesta, es decir la manifestación vital se ve destruida continuamente. Esto es asesinato permanente y organizado. En tanto que este asesinato permanente y organizado es perpetrado directamente por las instituciones familia, escuela etc., lleva el nombre educación. La educación no está orientada por la satisfacción de las necesidades de los hombres, sino por su destrucción y la satisfacción de las necesidades de la violencia natural que es la acumulación capitalista. ¡Por consecuencia, la acumulación capitalista y el asesinato en masa son idénticos!

 

Tomado del libro:
SPK – Hacer de la enfermedad un arma