Lenin y el leninismo, ¿guías del proletariado mundial?

MakhnoIKo

Nestor Makhno

En todos los países, especialmente en los Estados que forman la URSS, se encuentra un grito feroz, sin sentido: «Lenin es la guía para los trabajadores de todos los países, construyó una teoría para usar, él les mostró el verdadero camino de liberación vengativa, etc…».

Pero en el país donde los verdugos rojos y blancos, en interés de sus partidos, han decapitado la incomparablemente gran revolución rusa —la liberación de los trabajadores— y desvían actualmente a los trabajadores de su verdadero propósito; por lo tanto, ha perdido la fe en sí mismo, en la fuerza creativa de la acción espontánea para la organización de la nueva sociedad. Y este acontecimiento se ha producido dentro de un país donde ha estallado esta gran revolución y donde terminó prematuramente (mucho antes de alcanzar su pleno desarrollo) a pesar del entusiasmo, Lenin y otros consortes excluidos, ¡las masas trabajadoras se mueven!

A estos chistes (para los partidos bolcheviques de otros países estos se muestran como afirmaciones de gran importancia) que no son chistes, ¡por desgracia! sino más bien la marca de una criminal irresponsabilidad, haciendo eco de los gritos de los seguidores de Lenin en los países exteriores. Como consecuencia de ello, estas alegaciones se aceptan como ciertas incluso por los no partidarios de Lenin, los hombres-esclavos, cuya inteligencia, fuerza, estará en los hierros de capital abyecto y maníaco. Muchos, por tanto, se engañan y engañan a otros, gritando: «Lenin es el guía del proletariado de todos los países, que nos dio la teoría de la liberación, él nos mostró el camino de la verdadera liberación».

Es inconcebible que el burgués Lenin sea el guía del proletariado mundial. Esta afirmación nos parece injustificable, sin fundamento, para nosotros, los campesinos revolucionarios, que hemos vivido todas las etapas de la revolución rusa y hemos tenido la experiencia del «leninismo». Colocar a Lenin en un pedestal en esta calidad es una burla que sólo demuestra la debilidad de la mente de aquellos que tratan de atribuir a este hombre la dirección del proletariado, cuando en realidad él ni siquiera se encontraba en el país durante la gran revolución rusa. El asesinato de esta última se hizo gracias a la ingenuidad infantil de la población, y sobretodo por culpa de las bayonetas de los mercenarios que, en su ceguera, se vendieron al partido leninista.

En nuestra opinión, poner en un pedestal de Lenin como un «guía de todos los trabajadores del mundo» no es nada más y nada menos que una malvada y criminal farsa cometida respecto a la humanidad engañada y oprimida, todavía cegada lo suficiente como para adjuntar a esta broma un valor definido y específico.

El partido socialdemócrata bolchevique, que todavía se denomina comunista, erróneamente, y cuyo apoyo espiritual es el burgués Lenin (Ulianov Lenin) que hasta su muerte satura toda la gran revolución rusa de suignorancia científica y del vacío marxista-leninista; este partido actúa de la misma manera que la burguesía contra los trabajadores, es decir, que los ve como simples fieles esclavos.

De Marx a Lenin, y después de su desaparición, el partido siempre ha querido ser el maestro de toda la humanidad trabajadora, a expensas de los que trabajan. Ni siquiera se da cuenta de que él es un educador intruso, jesuitico, que se esfuerza por conducir las masas oprimidas bajo la llamada bandera de la libertad, que irresponsablemente ha perdido por una aparente victoria sobre la esclavitud económica, política, psicológica… En realidad, no persigue una reforma de la esclavitud de la humanidad. Él claramente ha demostrado por sus acciones durante la gran revolución rusa, que supo ser un excelente villano, un villano no sólo de aquellos que, en tiempos de lucha y entre los hombres, representaban un elemento malvado y corrupto, sino también de aquellos cuyo impulso es sano, puro, bello, que abren noblemente un sendero libre, que trabajan en el desarrollo de todas las fuerzas creativas para el bien de toda la sociedad.

Se trata de un mal profesor, sobre todo un educador nocivo.

Los fenómenos que se observaron especialmente en las tácticas del partido leninista ruso, también pueden ser igualmente observados en otros países . Aquí un ejemplo: nosotros vemos los comunistas caminar en grupos por las calles, bastón en mano y con porras de goma escondidas. A partir de este hallazgo insignificante, podemos concluir que el movimiento bolchevique durante la revolución rusa, tuvo un carácter más destructor que revolucionario (en otros países, muestra el mismo carácter).

El bolchevismo leninista tiene en sí ideas insanas que los trabajadores del mundo no sabrán entender, en ningún caso. Esto se reconoce a veces en las filas del partido leninista, pero confusamente. Todavía hay millones de trabajadores que, bajo la instigación del partido, se imaginan estar destinados a dirigir el destino de la Humanidad, en vez pensar en una unión libre y fraternal con los campesinos pobres, solucionando sus intereses mutuos durante la revolución. Y este pensamiento criminal del partido que envenena a los trabajadores — los cuales, a lo largo de su vida, nunca sintieron y pensaron que como los esclavos asalariados, dependientes — este pensamiento criminal que, mantiene que los esclavos tienen que decidir debido a la suerte de los demás, tranquiliza su corazón. «¡Ah! El tiempo lo arreglará todo».

Es con en estas palabras de esperanza y expectativa en las que se basan los atentados más evidentes del Partido cometidos sobre la clase trabajadora a expensas de su sangre y de su vida. Ellos han hecho aquello a los trabajadores, escondiendo los delitos cometidos contra la revolución y las masas revolucionarias que estaban tratando con todo su afán de llevar la revolución a un fin exitoso de la destrucción de una vez por todas, de la esclavitud y por la liberación de las cadenas de la explotación.

Es comprensible que el partido social-demócrata de los comunistas bolcheviques, que persiguiendo su objetivo en la vida pública y privada, conceda una gran importancia a garantizar a que Lenin sea elevado a la altura de líder mundial de todos los trabajadores; de manera que su nombre constituye un vínculo entre el proletariado de todos los países y su propio partido. La dedicación de Lenin a los intereses de su partido, su entusiasmo personal, son realmente importantes. Un partido que lleva su nombre considera como su deber de rendirle honor… Y le rinde homenaje porque tiene la necesidad de ser su bandera.

Pero, ¿qué tiene en común el bolchevismo leninista con las ardientes esperanzas de la humanidad explotada y agotada? El bolchevismo se traduce en la práctica como el derecho de dominación del hombre sobre el hombre y que será reconocido, por quienquiera que piense , como detestable y criminal.

El burgués Lenin con su panbolchevismo. él y todo su partido, quieren esclavizar a su voluntad, por la fuerza, a la masa de los trabajadores, es también distante de los objetivos elevados de una verdadera liberación de las instituciones de la Iglesia y del Estado, como tales los vemos.

Actualmente, esta confusión de ideas parece misteriosa, pero sólo tienen que leer, con los ojos abiertos, los últimos escritos de Lenin que son, a juicio incluso de los bolcheviques, su testamento. En un informe presentado al Comité de Moscú del PCUS, el 10 de enero de este año (Isvestia del 14 de enero de 1925), Kamenev comunica estrictas instrucciones sobre lo que se debe decir de Lenin cuando se pregunte, y se consulte su testamento de ausente.

La asunción de Lenin en las alturas del cielo donde desciende hacia nosotros como guía del proletariado mundial, exige que decir dos palabras sobre este tema.. Así que, en la voluntad citado por Kamenev, Lenin dijo: «Tenemos que construir un Estado donde los obreros se considerarán por encima de la clase campesina en su conjunto» ¿Qué se entiende por «guía del proletariado mundial»? ¿Que los trabajadores que se adhieran al partido leninista nunca deberían considerar la construcción de una nueva sociedad en colaboración con la clase campesina? ¿O que la querrían subyugar a la dominación de su inconcebible dictadura obrero-bolchevique? Y para construir ese Estado en el cual el obrero tiene derecho a la tutela sobre toda la clase campesina, se ha vinculado muy habilmente, por Lenin, la idea de electrificación rural. Si la clase obrera le diera continuación, el mayor progreso sería posible y gran la industria sería creada. «De esta manera», continúa el pretendido guía mundial de todos los trabajadores «estará asegurada la rápida transformación de los caballos hambrientos de los campesinos en poderosos corceles — nosotros desenvoluparemos con total seguridad una gran industria mecánica, eléctrica», y agrega: «entonces estaremos seguros de mantenernos en el poder».

Esto no es el lugar para discutir la cuestión de la transformación de los pequeños caballos en grandes arados mecánicos. Nosotros creemos firmemente en la fuerza creativa de los trabajadores y estamos convencidos de que si realmente se expropiara a la clase burguesa de todos los medios de producción, del suelo y la propiedad de la tierra, ellos sabrán bien reorganizar su vida y todas las relaciones económicas e individuales. Una tutela dictatorial de los campesinos por los «obreros» como Lenin, Kamenev, Zinoviev, Trotsky, Derchinsky, Kalinin y muchos otros, se ha mostrado, dentro de la aplicación, impotente. No han logrado presentar más que decisiones, compromisos, desviaciones del bolchevismo al fascismo. (El terrorismo político de los bolcheviques respecto a las ideas revolucionarias y de aquellos que las defienden no se diferencian en nada del terrorismo fascista.)

Cuando Lenin invita a las masas a construir un Estado donde los obreros tienen supremacía sobre la clase campesina, atenta contra la idea de una comunidad libre del trabajo entre obreros y campesinos; conduce a la revolución rusa a una tal situación que los trabajadores abrumados harán el último aliento. Han sido literalmente estrangulados y no tendrían la libertad condicional de la cual «disfrutan» hoy en la URSS si los campesinos se habían opuesto a su propia autoridad de la clase obrera. Afortunadamente, los campesinos de Rusia y Ucrania no tienen la más mínima fe en Karl Marx, y saben muy bien que todos los actos de violencia, sea cual sea el nombre que lleven, es criminal y vulgar. El campesino ruso jamás se sintió atraído por la violencia, sigue estando maldita. Él sacrificó su libertad o su vida para proteger «el gobierno de los obreros» contra los ataques de la burguesía, porque consideraba que el obrero por su fe interior es ajeno a cualquier despotismo y que esto les ayude a acabar con la servidumbre de sus filas. En cambio, los obreros y los campesinos han sufrido, unos y otros, una nueva dominación.

La pregunta que nos surge ahora es la siguiente: Hablar de la construcción de un Estado donde una capa popular domina a otra, ¿esta es la actitud de un Guía mundial del Proletariado? O más bien el lenguaje de un jefe de un grupo de hombres que tienen como un objetivo, bajo la llamada bandera de la liberación real del capitalismo, llevar a cabo una reforma del sistema capitalista, a través de los esfuerzos de la trabajadores y a consta de ellos.

Afirmamos que un hombre llamado Lenin habla en este último sentido — él habló como representante del Partido Bolchevique que, si quiere estar relacionado con los trabajadores del mundo, no concibe sus relaciones de la familia con las masas que la condición de considerarlas como un medio para alcanzar sin dificultades, el fin que busca, como partido.

Los trabajadores del mundo, afortunadamente, no han dicho su última palabra: ¿Si es aceptada, se liberarán de una autoridad, de ponerse bajo el yugo de una nueva opresíon, despótica, más refinada, tan cruel (o más) que la que querían destruir? Los trabajadores del mundo saben suficientemente que su sagrada tarea, es hacer desaparecer a esta nueva violencia, como todas las demás.

Vivir fraternalmente, libre de cualquier dependencia y servidumbre — que es el ideal del Anarquismo, que incluye la sana naturaleza del hombre. El burgués Lenin y su Partido Bolchevique siempre han luchado contra este gran ideal. Mediante las bayonetas, la degollación, la persecución de aquellos que han expuesto los titulares de este ideal; los leninistas lo han tratado de manchar, de falsear a los ojos de las masas. En su lugar, se trató de hacer triunfar, gracias a la fuerza de las armas —en primer lugar contra los trabajadores y, a través de ellos, contra toda la humanidad— un ideal de asesinato continuo, de violencia brutal y de aventuras políticas.

¿Es que esto, lo que Lenin llamó «la Guía del Proletariado Mundial», no es acaso una burla?

Sí, se trata de una broma siniestra, criminal, contra la humanidad explotada, engañada, esclavizada.

(Artículo escrito en Suecia, a finales de mayo de 1925. Publicado en L’en dehors, 31 de agosto de 1925. Traducción de Jordi Rey.)

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